
En El Roser, los espacios y los materiales son una parte esencial de la forma de entender el aprendizaje. Su preparación tiene en cuenta las necesidades de las criaturas y las posibilidades que ofrece cada ambiente para explorar, experimentar, crear y descubrir.
Cuidar estos espacios significa pensar qué ponemos al alcance de las criaturas, cómo lo organizamos y qué experiencias queremos favorecer. Porque el entorno no es sólo el lugar en el que aprendemos, sino que también puede despertar la curiosidad, favorecer la autonomía y abrir nuevos caminos para el conocimiento.
En primaria, esta mirada se concreta en diferentes espacios y propuestas, tanto en el interior como en el exterior.
Os compartimos algunos ejemplos que hemos vivido este inicio de curso con el grupo de Crisálida, correspondiente al ciclo inicial de primaria (1º y 2º).
Ágora: un espacio para encontrarnos y escucharnos
En Ágora, el círculo se convierte en un lugar para compartir y escuchar. Poner en palabras cómo hemos vivido en los primeros días de curso puede dar pie a reconocer emociones, expresarlas y escuchar las de los demás.
Palabras como contento, cansados, amigas o feliz explican experiencias diferentes y nos ayudan a entender que no todo el mundo vive un mismo momento de la misma forma. Después, hemos hecho un pequeño ejercicio de introspección: cada uno ha pensado, de forma individual, cómo le gustaría que fuera este curso. Lo hemos expresado a través del dibujo y le hemos puesto palabras, dando espacio a los deseos de cada uno por este nuevo camino que apenas empezamos.
El espacio también acompaña a esta experiencia: nos reunimos, nos miramos, nos escuchamos y construimos un momento compartido. Porque aprender también significa conocernos, convivir y establecer relaciones con los demás.
Wallace: cuando la curiosidad se convierte en investigación
Un día, los niños y las niñas llegaron al espacio Wallace, dedicado al medio, y encontraron el aula a oscuras. Con las linternas en sus manos, empezaron a explorar los rincones en busca de animales escondidos. ¿Qué tenían en común? ¿Qué ocurre durante la noche? ¿Qué animales se despiertan mientras nosotros dormimos?
La penumbra, las linternas y los animales escondidos despertaron preguntas e hipótesis. Después de explorar, los niños investigaron en pequeños grupos y compartieron sus descubrimientos sobre los animales nocturnos.
La forma de preparar el espacio fue clave para despertar la curiosidad y convertir una propuesta en una experiencia de investigación.
Eureka: las matemáticas se pueden tocar
En Eureka y en las propuestas matemáticas de los ambientes, los números se descubren también a través de la manipulación y juego.
Con las perlas Montessori y los materiales de base diez, las criaturas pueden representar cantidades, establecer relaciones y empezar a comprender cómo se organizan los números. Con el juego Cerrar la caja, buscan diferentes formas de construir una misma cantidad; con los bloques lógicos y las piezas de Pattern Blocks, observan formas, interpretan consignas y descubren patrones.
Estos materiales permiten experimentar con conceptos matemáticos de forma vivencial. Tocar, mover, agrupar, comparar y probar diferentes estrategias ayuda a dar sentido a lo que están aprendiendo.
Pau Casals: descubrir la música a través del ritmo y el sonido
El espacio de música, que recibe el nombre del músico y violonchelista Pau Casals, nos invita a explorar el mundo sonoro, experimentar con los ritmos y descubrir las posibilidades de la música.
Estos primeros días hemos jugado con los ritmos y hemos descubierto que podemos hacer percusión con distintas partes del cuerpo. También hemos experimentado con el tempo de las figuras musicales: la blanca, la negra y la corchea.
Hipatia: descubrir el mundo de las letras y las palabras
En Hipatia, se adentran en el mundo de las letras, los sonidos y las palabras. Las letras de vidrio permiten observar sus trazos y familiarizarse con las vocales y las consonantes.
En los ambientes también se encuentran dictados mudos, búsquedas de palabras por el espacio, propuestas para reconocer diferentes letras tipográficas o la posibilidad de crear un cuento propio. Son diferentes maneras de acercarse a la lengua escrita, relacionándola con lo que les rodea y explorándola desde la curiosidad. Durante este rato, también existe un espacio para disfrutar de la lectura del propio libro, que permite que cada uno se acerque a su ritmo y encuentre en las historias y los textos una oportunidad para seguir descubriendo y aprendiendo.
La disposición de los materiales y la variedad de propuestas permiten que cada niño encuentre oportunidades para practicar, descubrir y avanzar en su proceso.
Frida: materiales para imaginar y crear
En Frida, el espacio de expresión, los materiales abren caminos para explorar y dar forma a sus propias ideas. Las acuarelas, los papeles de colores, la plastilina o el barro invitan a experimentar con texturas, formas y posibilidades creativas.
No existe una única manera de utilizarlos ni un resultado que todos tengan que alcanzar. Cada niño puede probar, transformar el material y encontrar su forma de expresarse.
Esta misma mirada está presente en los talleres de Arte y Naturaleza y de Crear mundos de Configuración, donde los palos, hilos, papel de periódico y materiales reciclados se transforman en nuevas creaciones. El proceso, descubrimientos y posibilidades que aparecen por el camino tienen tanto valor como el resultado final.
Olimpia: el cuerpo también necesita espacio
En Olimpia, el espacio de educación física, exploran las posibilidades de su cuerpo a través del movimiento. Las tablas curvas, las maderas, las escaleras, las cuerdas y los colchones plantean retos de equilibrio, salto y desplazamiento.
A partir de estos elementos surgen también juegos simbólicos, construcciones e historias compartidas. Una estructura puede convertirse en una casa; un recorrido, en un reto por superar. Los materiales ofrecen posibilidades, pero son las criaturas quienes los exploran y les dan nuevos significados.
Disponer de un espacio adecuado para moverse, experimentar y poner a prueba sus propias posibilidades forma parte del acompañamiento de su desarrollo.
Bronte: aprender inglés a través del juego y la curiosidad
El espacio Bronte, dedicado a la lengua inglesa, está pensado para favorecer el contacto con esta lengua en un ambiente cercano y estimulante. Los materiales, objetos y propuestas invitan a los pequeños a escuchar, experimentar y comunicarse, haciendo que el inglés forme parte de sus vivencias cotidianas.
En inglés hemos empezado a dar los primeros pasos en esta lengua a través del juego, las canciones y el movimiento, buscando que los niños y las niñas se acerquen de forma natural y significativa.
En cada sesión nuestra Mystery Box nos trae pequeñas sorpresas que despiertan la curiosidad y nos ayudan a descubrir nuevo vocabulario. A partir de los objetos que encontramos, cantamos, jugamos, imitamos y repetimos expresiones en diferentes contextos, familiarizándonos progresivamente con los sonidos y las palabras del inglés.
El exterior: aprender en contacto con la naturaleza
Los espacios exteriores también son una parte importante de la vida en El Roser. Salir fuera amplía las posibilidades de movimiento y de descubrimiento, y permite a los niños relacionarse con un entorno que cambia, observar la naturaleza y explorar lo que encuentran.
Una hoja, una piedra, una textura o un pequeño cambio en el paisaje pueden despertar preguntas y dar pie a nuevas exploraciones. El entorno natural ofrece materiales y experiencias que no siempre pueden reproducirse dentro de un aula.
Además, el exterior favorece el movimiento libre y ofrece oportunidades de correr, desplazarse, jugar y descubrir las propias posibilidades corporales. No se trata sólo de cambiar de escenario, sino de ampliar las experiencias que los niñosy niñas pueden vivir y la forma en que se relacionan con su entorno.
Detrás de cada espacio, existe una intención pedagógica
Los ejemplos nos muestran que los espacios de El Roser son mucho más que lugares donde se realizan actividades. Cada ambiente, cada material y cada propuesta ofrecen posibilidades distintas de aprender, experimentar y relacionarse con el mundo.
Por eso, preparar los espacios va mucho más allá de la estética o de mantenerlos ordenados. Hay una reflexión pedagógica detrás: qué ponemos al alcance de los niños, qué experiencias queremos favorecer, cómo pueden utilizar los materiales con autonomía y qué oportunidades les ofrecemos para descubrir por sí mismos.
Este trabajo también implica observar qué ocurre en estos espacios, escuchar las necesidades del grupo y revisar las propuestas cuando es necesario. El adulto acompaña desde la presencia y la observación, ofreciendo recursos y orientación sin adelantarse constantemente a sus descubrimientos.
Cuidar los espacios es, en definitiva, cuidar las condiciones en las que aprendemos. Es un trabajo cotidiano que a menudo no se ve a primera vista, pero que influye en las experiencias y posibilidades que ofrecemos a las criaturas.
El ambiente es el tercer maestro
– Principio del enfoque educativo de Reggio Emilia.
¿Cómo repensar nuestros espacios educativos?
Ésta es una de las cuestiones que abordamos en el módulo «Preparación de espacios y materiales», que forma parte de la formación anual de Educación Viva y que también se puede cursar de manera independiente.
Una propuesta dirigida a profesionales de la educación y familias que quieran profundizar en la importancia de los espacios y los materiales en el aprendizaje, compartir miradas y llevarse nuevas ideas y recursos para acompañar a las criaturas..
👉 Descubre el módulo: Preparación de espacios y materiales








