Este año, en la escuela hemos vivido un día de Sant Jordi muy especial, lleno de creatividad, imaginación y trabajo compartido. Como escuela viva, entendemos el aprendizaje como una experiencia significativa y conectada con las emociones, el proceso y la expresión personal de los niños. Por eso, durante las últimas semanas, los alumnos han estado inmersos en diferentes propuestas relacionadas con el mundo de los libros y las historias.

Por un lado, los niños han elaborado puntos de libro con la rosa como centro temático, mediante el dibujo y la pintura con acuarela, creando piezas únicas que seguro acompañarán muchas lecturas.

Otro proyecto muy especial ha sido la creación de un cuento propio. Esta actividad ha ido mucho más allá de escribir una historia. Han imaginado a los personajes y los escenarios, han pensado y estructurado la trama, han escrito el texto, lo han pasado a limpio con cuidado, han creado las ilustraciones y, finalmente, han encuadernado el cuento cosiéndolo manualmente.

Todo ello ha sido una experiencia rica y completa que ha permitido trabajar la creatividad, la expresión escrita, la motricidad fina, la paciencia y el cuidado por el detalle.

El proceso ha concluido con la exposición de estos cuentos en diferentes puntos del espacio, para que niños y familias pudieran, durante unos días, conocer las creaciones, leyéndolas y disfrutando del talento literario que tenemos en la escuela.

El día de Sant Jordi ha sido la culminación de todo este camino creativo, haciendo de El Roser un espacio para celebrar la literatura, el arte y el valor de los procesos vividos con tiempo y dedicación.