Uno de los momentos más esperados por nuestros niños son las colonias, donde durante dos o tres días comparten noche y día momentos especiales que recordarán siempre.

Los que más lo desean y viven los días anteriores con nervios y hormigueo en la barriga son los de ciclo inicial. Para los niños de crisálida, estas colonias han sido las primeras: una noche en El Roser que les permite vivir su querida escuela a la luz de la luna y las estrellas.

Las colonias en nuestra escuela siempre giran en torno a un tema. Este año, el secreto de las hadas. A partir de este hilo conductor, los niños han vivido todo tipo de aventuras a través de la exploración y conexión con la naturaleza.

Excursiones que han servido para conocer la vida del campesino.

Y momentos de juegos que siempre aportan risas.

Para las criaturas, dormir fuera de casa y, para algunos, hacerlo por primera vez, es todo un reto, donde la confianza en uno mismo, pero también en las acompañantes y compañeros se convierte en un aprendizaje de vida. Autonomía, vínculo, cooperación, soporte… hacen que las colonias sean una experiencia transformadora y única.