El curso ha terminado y los recuerdos de todas las experiencias vividas son inevitables. Nos encanta estar en el Roser y disfrutar de todas las oportunidades que nos brinda la escuela y su exterior, pero a nivel pedagógico también damos un gran valor a las salidas, ya que complementan el aprendizaje y permiten a los niños observar, experimentar y relacionar los contenidos trabajados con situaciones reales. Conocer a especialistas y el entorno cultural, natural y social promueve valores como el respeto, la curiosidad y la convivencia.
Este curso hemos realizado muchas salidas diversas en los diferentes ciclos. La salida artística fue en el Museo de la Música de Barcelona, donde los niños hicieron un viaje de la prehistoria musical hasta la actualidad, probando y observando diferentes instrumentos, algunos bien curiosos.

Otro museo que pudimos disfrutar es el de las Matemáticas, en Cornellà de Llobregat. Las criaturas de ciclo inicial encontraron una sala llena de materiales adecuados para la etapa, en la que pudieron explorar y desarrollar capacidades básicas relacionadas con las matemáticas y finalmente participaron en un taller sobre los orígenes y el funcionamiento de las cúpulas.

Siguiendo con los museos, toca el turno del Museo de Arqueología de Tarragona, donde los alumnos de ciclo superior descubrieron el paso de los romanos por nuestras tierras.

Las salidas para tratar temas de tecnología también son muy bienvenidas entre nuestra juventud. En el taller de 3D, conocieron la historia de la impresión y pudieron compararse entre las grandes fábricas y el trabajo artesanal. Aparte, profundizaron en el diseño y la creación, donde tuvieron la oportunidad, siguiendo las indicaciones del acompañante, de crear un llavero.

Y en la celebración de la mujer y la niña científica, disfrutamos de un taller sobre circuitos eléctricos.

No pueden faltar las salidas que nos aportan vivencias en el ámbito de la biología y observación del medio natural. Este curso fuimos a observar pájaros en el Delta del Llobregat con los de ciclo medio. Ver animales en libertad, saber distinguirlos y ver su comportamiento son piezas claves para desarrollar el espíritu científico.

En el ámbito deportivo, pudimos ir a jugar al tenis en las instalaciones de Pallejà.

Todas estas y más: el Petit Palau, para disfrutar de la música en directo; el Cosmocaixa, para ampliar horizontes científicos; el teatro, para ayudarnos a reflexionar sobre la vida, como aquellas personas que se ven obligadas a dejar su tierra a causa de los conflictos armados.
Para este verano, nos llevamos una mochila bien cargada de experiencias que dan sentido al desarrollo académico, personal y social de los niños. Para algunos, el viaje que es formar parte de El Roser acaba, pero seguro que esta mochila les acompañará siempre.
