
Empezamos un nuevo curso en El Roser con esa mezcla de ilusión, reencuentros y nuevos comienzos que acompaña siempre en septiembre.
Vuelven las criaturas, las familias, el equipo pedagógico, las conversaciones, los juegos, los espacios compartidos… Y también llegan nuevas familias y nuevas acompañantes que comienzan a formar parte de nuestra comunidad.
Porque en El Roser entendemos la escuela como mucho más que un lugar donde aprender, es un lugar donde crecer.
Es una comunidad que se construye todos los días entre criaturas, familias y equipo pedagógico.
Una escuela viva
El Roser es una escuela viva. Una forma de entender la educación que parte de la confianza en los niños, del respeto por sus procesos y de la importancia de preparar cuidadosamente los espacios y las relaciones que los rodean.
Sin embargo, la educación viva es un concepto que a veces se puede interpretar de maneras muy diferentes. ¿Qué significa realmente? ¿Qué es y qué no es?
Si te apetece profundizar un poco más en esta mirada, le invitamos a leer nuestro artículo: 5 Mitos de educación viva, donde explicamos y cuestionamos algunas de las ideas más habituales en torno a esta forma de entender la educación.
Y precisamente porque creemos que seguir aprendiendo también forma parte de hacer escuela, a lo largo del curso ofrecemos la nuestra Formación Anual de Educación Viva abierta a familias y profesionales de la educación, un espacio para profundizar en esta mirada y compartir herramientas, experiencias y reflexiones. Clica aquí para ver la Formación Anual de Educación Viva.
Una escuela cooperativa que construimos entre todas
El Roser también es una cooperativa. Las familias no somos sólo espectadoras de lo que ocurre en la escuela.. Formamos parte y participamos activamente, junto al equipo pedagógico. Esta participación se hace presente en muchas pequeñas cosas del día a día que, juntas, dan forma a nuestra comunidad.
Este inicio de curso hemos tenido un buen ejemplo: familias y equipo pedagógico que hemos participado en la preparación y el cuidado de los espacios, dejándolo todo a punto para acoger a las criaturas y empezar el curso con mucha ilusión.

Son gestos sencillos, pero explican muy bien lo que significa para nosotros formar parte de una cooperativa: poner tiempo, ideas, manos e i ilusión al servicio de un proyecto compartido.
Acoger tambien es hacer comunidad
La llegada de nuevas familias es un momento especialmente importante.
Empezar en una escuela nueva puede generar ilusión, pero también preguntas, dudas y esa sensación de no saber todavía muy bien cómo funciona todo.
Por eso, en El Roser, queremos que las nuevas familias se sientan acompañadas des del primer momento.
Este curso hemos compartido una merienda con las familias que se incorporan al proyecto. Un rato tranquilo para conocernos, conversar y empezar a crear vínculos.
Además, cada nueva familia cuenta con una familia de acogida, una familia de la cooperativa que le acompaña especialmente durante este primer tiempo: para resolver dudas, compartir el día a día y facilitar que, poco a poco, pueda sentir que también forma parte de El Roser.
Porque para nosotros, acoger no es sólo dar información. Es hacer sentir al otro que hay un sitio para él.

Un curso para seguir creciendo juntas
Empecemos, pues, un nuevo curso con ganas de seguir aprendiendo, compartiendo y construyendo.
Con las criaturas como protagonistas, con el equipo pedagógico a su lado y con una comunidad de familias que participa, acompaña y hace posible que Roser sea mucho más que una escuela.
Bienvenidas a un nuevo curso.
Bienvenidas a El Roser.
Bienvenidas a nuestra comunidad.
Que éste sea un curso lleno de vida, aprendizajes y momentos compartidos.
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