Para muchas criaturas, el momento más esperado después de Navidad es, sin duda, Carnaval.

La semana da para hacer volar la mayor imaginación. Ya para empezar, la semana de consignas nos permite ir a la escuela directamente desde la cama, llevar un nido de pájaro en la cabeza o parecer un científico de laboratorio. Pero cuando llega el gran día, todo se detiene. El aprendizaje del día a día da paso a disfraces, manualidades, máscaras, creación de nuevas identidades…


Una de las actividades que disfrutan mucho los niños es el «pintacaras», ya sea para que la referente de expresión artística haga un diseño maravilloso como para que, frente a un espejo, cada uno recorra las formas de su cara para convertirse en su animal preferido.

Acabamos la semana juntándonos todos los ciclos, disfrutando del sol de febrero, en un rato de desenfreno, música y baile.

¡Qué bien nos lo hemos pasado! ¡El Carnaval siempre nos llena de energía!
