Una de las características de nuestro colegio es la organización de semanas temáticas, como las de la naturaleza o el cuerpo hechas en otras ocasiones.
Este segundo trimestre hemos gozado de la semana de la expresión en su sentido más amplio de la palabra.

Uno de los talleres más íntimos y personales fue el de dibujar y pintar el propio árbol, en el que cada parte tenía un simbolismo especial: las raíces, todo lo que nos sostiene y mantiene firmes; las ramas, lo que hacemos y que tiene una presencia en el día a día, lo que se nos da bien o que necesita un poco más de nutrientes para desenvoluparse plenamente. Los trazos, tamaños, colores… nada se dibuja porque sí.

Hubo otros momentos con trabajos más manuales y creativos, donde con cartones, plumas, pompones de colores y pistolas de silicona, los niños pudieron crear unas máscaras dignas de un baile de máscaras veneciano.

Talleres de configuración, de los cinco sentidos, de sexualidad, de danza… nos han hecho vivir una semana muy variada e intensa.

Podernos expresar y reflexionar sobre las diferentes formas en que podemos hacerlo es clave para un desarrollo individual y una convivencia en sociedad saludables y placenteras.
